En el marketing digital las modas se reciclan más rápido que las coreografías de TikTok. Hoy el turno es del SEO, que no ha muerto ni se ha transformado en otra criatura mítica: simplemente alguien lo rebautizó como GEO, con la solemnidad de quien presenta el descubrimiento de la rueda.

Desde hace meses se alimenta una guerra de vocabulario tan artificial como un update de Google en pleno domingo. De un lado, los “viejos” SEO que se creen intocables porque llevan dos décadas haciendo lo mismo (y, a veces, igual de mal). Del otro, los nuevos “gurús GEO” que dicen haber encontrado la fórmula definitiva para aparecer en los LLM y domar a la IA. En teoría, el GEO es la evolución del SEO. En la práctica, es el mismo perro con un collar más caro.

¿Quieres “hacer GEO”? Entonces prepárate para la receta mágica que venden como novedad:

Datos estructurados: existen desde hace más de una década.Branding: desde que alguien pintó un logo en una pared.Entidades y semántica: Google las entiende desde 2013.Contenido multicanal: de toda la vida.IA en procesos: usar ChatGPT para lo que antes hacías en Excel.Relevancia de marca y menciones: la forma 2025 de decir “backlinks que parecen orgánicos”.Interpretar intención, no solo keywords: lo mismo que oyes en cada evento SEO desde 2010, pero ahora con diapositivas generadas por IA.Cumplir con EEAT: antes se llamaba “ser creíble y que sepan quién eres”, pero con siglas en inglés suena a método ninja.Visibilidad técnica para IA: usar el llms.txt que hoy ningún LLM respeta, pero tu sitio ni siquiera tiene sitemap.

Nada de esto es nuevo. Y ahí está el truco: aprovechar el sesgo de novedad para vender lo mismo con otro nombre. El marketing lo sabe: “nuevo” vende mejor que “mejorado”. Cambias la sigla y, de pronto, puedes saltarte a la competencia, cobrar tarifas premium, atraer a clientes frustrados con sus proveedores anteriores y crear una comunidad unida contra un enemigo común. La estrategia es impecable; el producto, otro tema.

La realidad es que las técnicas GEO que circulan no son más que contenido bien estructurado, autoridad de marca, citas de fuentes y un ecosistema digital coherente. Lo que ya hacíamos cuando PageRank todavía estaba en pañales.

Y lo más irónico: ChatGPT, Perplexity y compañía beben de Google para encontrar sus fuentes. Si no eres fuerte en Google, no vas a aparecer en la IA, por mucho GEO que pongas en tu firma. No critico la innovación real; critico el reempaquetado de técnicas viejas como si fueran el descubrimiento del siglo… o quizá es solo ignorancia con un buen departamento de marketing.

Hace diez años denunciaba este truco en agencias web. Hoy solo le cambiaron una letra. Así que, antes de creer que GEO es algo diferente que el SEO, mejor empieza con el Mínimo SEO Viable. Porque si tu SEO sigue cojeando, el GEO no va a correr por ti.

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